Paz territorial Bogotá Región 2030

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Bogotá, Abril 13 de 2016

Doctores
Enrique Peñalosa, Gustavo Petro, Rafael Pardo, Clara López Obregón, Francisco Santos, Manuel Rodríguez, Gabriel Vallejo, Natalia Abello, Simón Gaviria, Jorge Rey, Leonardo Donoso, Eleazar González, Orlando Cardona, Carlos Moreno, Manuel Montagú, Emilio Casallas, Pablo Malo Eleazar, Nestor Franco (siguen nombres…)
Ciudad.

Apreciados líderes de Bogotá y Cundinamarca:

Hubiéramos querido equivocarnos, pero nuestros temores de que Bogotá seguiría sumida en la revancha y la polarización destructiva se han cumplido. Ahora, además, se ha sumado una disputa innecesaria e inútil con nuestros vecinos de la Sabana y Cundinamarca. Esta carta tiene por propósito invitarlos a encontrar una manera constructiva de usar nuestros liderazgos en pro de Bogotá y la Región.

No queremos dar ni un paso a la derecha, ni uno a la izquierda. Queremos dar un paso adelante y reiterar la necesidad, y nuestra voluntad, para que los líderes políticos, sociales e institucionales de Bogotá, la Sabana y Cundinamarca lleguemos a un acuerdo sobre lo fundamental.

¿Qué llamamos “lo fundamental”? Opciones que quizás no sean lo óptimo para ninguna de las facciones involucradas en la polarización, pero que pueden ser fórmulas que permitan a la ciudad y la región concretar planes ambiciosos y sostenibles de aquí a 2030 para mejorar la calidad de vida y las esperanzas de todos los que vivimos en Bogotá. Una especie de acuerdo de paz territorial en Bogotá y Cundinamarca, para lo cual sugerimos las siguientes prioridades.

1. Construir una Autoridad de Planeación Regional-APR con los 25 municipios circunvecinos de la Sabana, la Gobernación de Cundinamarca y Bogotá.
Podemos hacer un acuerdo ya y usar instrumentos legales vigentes, como por ejemplo las asociaciones de municipios y los contratos plan, para avanzar en unas primeras acciones sobre ordenamiento ambiental, ordenamiento territorial y vivienda, saneamiento básico, seguridad alimentaria y transporte, basados en un dialogo equilibrado, respetuoso y constructivo entre la Alcaldía de Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca y los municipios circunvecinos. A partir de ese diálogo e instrumentos vigentes podemos avanzar en un plazo razonable hacia la creación de una Autoridad de Planeación Regional. Si se requieren reformas legales las bancadas de Cundinamarca y Bogotá en el Congreso deberían recibir una propuesta específica de la Gobernación y Alcaldías para sacarla adelante a partir del próximo 20 de Julio.

Entre Bogotá y Cundinamarca tenemos los recursos, las capacidades y necesitamos aunar las voluntades para conservar nuestros ecosistemas a largo plazo e implementar acciones que nos permitan vivir de una manera más amable y sostenible. Pero, tratar de empezar por macroproyectos de gran envergadura sin tener la estructura de diálogo e institucional adecuada para tomar esas decisiones no parece el camino más adecuado.

2. Dejar atrás los falsos dilemas de transmilenio o metro, elevado o subterráneo, para mejorar la movilidad de la ciudad.
¿Es imposible pensar en términos distintos al metro de Petro y al Transmilenio de Peñalosa? Todos sabemos que Bogotá necesita un sistema de transporte multimodal, integrado, bien planeado y ejecutado, que minimice los riesgos y maximice los beneficios.

También sabemos que el sistema de mayor capacidad de carga y frecuencia, como el metro, debe atender el corredor de mayor demanda, como el borde oriental, y ser una especie de herradura que conecte por ese corredor el suroccidente con el noroccidente de la ciudad. Proponemos acordar que esa herradura sea la primera línea de metro, dando prioridad a atender a los usuarios actuales del transporte público, apeñuscados en Transmilenio ú otros buses, que hace rato quedaron desbordados en capacidad para transportarlos dignamente.

Estudios técnicos, y no disputas ideológicas y menos personales, deberán indicarnos el trazado específico de esa herradura y determinar los tramos pertinentes que pueden ser elevados y los que pueden ser subterráneos.

Al pensar en la estructuración de largo plazo del sistema metro podrá plantearse una segunda o tercera línea que cubra la demanda actual y futura hacia Soacha o Mosquera. Ese es el tipo de decisiones que no puede tomar Bogotá sóla, sino que debería tomar la Autoridad de Planeación Regional que proponemos crear.

Debemos unirnos todos para exigir al gobierno nacional que no le haga conejo a la ciudad ni nos ponga a escoger entre metro o transmilenio. La obligación legal del gobierno nacional es financiar hasta el 70% del sistema integrado de transporte completo, el cual incluye metro, nuevas troncales de Transmilenio, ciclorutas, y otros medios de transporte alternativo, así como el tren de cercanías y otras soluciones de alcance regional.

3. Usar el metro en particular, y el sistema integrado de transporte en general, como una poderosa herramienta de renovación urbana.
Como lo decía el propio alcalde Peñalosa en su campaña por la Alcaldía en 1994 “Un metro no es simplemente un medio de transporte. Es un instrumento muy poderoso de ordenamiento urbano. Cuando se invierte una suma tan gigantesca como la que implica la construcción de un metro, hay que aprovechar para adelantar un gran proceso de renovación urbana.” Así lo reiteró en el Plan de Desarrollo de su primera administración, en 1999, “No obstante su costo, el metro es la mejor alternativa para contar con un sistema óptimo de transporte masivo y constituye un elemento para impulsar el proceso de renovación urbanística y modernización que la ciudad requiere y merece.” Esa sigue siendo una necesidad de la ciudad y debería seguir siendo una prioridad del hoy, nuevamente, Alcalde de la ciudad.

Podemos acordar que toda la herradura de la primera línea de metro que proponemos sea una gran franja de renovación urbana que genere nuevo suelo con miles de metros cuadrados de nuevos y excelentes espacios y equipamientos públicos y decenas de miles de viviendas para estratos populares y medios de la ciudad.

Esa gran franja puede subdividirse en bloques de desarrollo y renovación urbana, cada una con la mejor estructuración, diseño e inclusión multiestrato, y ofertar su ejecución con Alianzas Público Privadas-APP. Como ya lo ha venido demostrando el sector constructor e inmobiliario, renovar no es desplazar a los actuales residentes sino hacerlos partícipes de los cambios en las condiciones urbanísticas y de valorización y atraer nuevos usos y residentes.

4. Crecer sin destruir. Ejecutar el Plan de Ordenamiento Zonal-POZ Norte y preservar la Reserva Van der Hammen.
Como es evidente tenemos una enorme dificultad para tomar decisiones de largo plazo que no queden sujetas a los vaivenes electorales. Tal vez de las pocas cosas que se definen con visión de largo plazo son las áreas de la estructura ecológica principal y las reservas, las cuales se determinan por parte de las autoridades ambientales con base en estudios científicos que demuestran los servicios ecosistémicos que prestan y se van incorporando al POT de la ciudad. Así se hizo durante varios años, después de más de 13 estudios científicos, para determinar su carácter estratégico ambiental y delimitar e incorporar la Reserva Van der Hammen. No parece sensato echar atrás una de las pocas decisiones de ciudad que se toman con sentido estratégico y visionario por las afugias circunstanciales.

Compartimos la preocupación de generar suelo urbano y vivienda para los bogotanos de hoy y del futuro. Proponemos acordar que en vez de urbanizar la Reserva Van der Hammen la Alcaldía empiece a ejecutar el POZ Norte que lleva más de 10 años en estructuración. El POZ Norte prevé la planeación urbana y medioambiental de 2.014 hectáreas del norte de Bogotá, de las cuales 466 hectáreas (cerca de dos veces Ciudad Salitre) son suelo urbanizable. El POZ norte puede ofertar hasta 136 mil nuevas soluciones de vivienda, de las cuales 50 mil serán de interés social. Prevé también un parque metropolitano de 76 hectáreas aproximadamente y nuevos parques de escala zonal y local, 5 franjas de conectividad ambiental, 50 kms de vías nuevas, y múltiples equipamientos sociales, de transporte público y alternativo. En su desarrollo se puede incorporar también la extensión de la Avenida Boyacá y la Autopista Longitudinal de Occidente-ALO, que son unas de las prioridades viales que requiere la ciudad.

Si logramos unir esfuerzos y voluntades del sector público y privado en las propuestas de renovación urbana y ejecución del POZ Norte podemos salvar y restaurar la reserva Van der Hammen, revitalizar el centro ampliado, generar muchas más de las 180.000 viviendas que ha planteado la actual administración y crecer armónicamente sin dañar la estructura ecológica principal de la ciudad.

5. Cumplirle a los colombianos más vulnerables que viven en Bogotá, especialmente a las víctimas.
Bogotá es la ciudad que con más generosidad acoge a colombianos de todos el país que buscan nuevas oportunidades y a víctimas del conflicto armado, que enhorabuena estamos ad portas de finalizar. Como capital de un país en tránsito de finalizar un conflicto armado tenemos que redoblar esfuerzos e inversiones para dar oportunidades de inclusión, vivienda y calidad de vida a las víctimas hoy residentes (366.023 víctimas según el registro Registro Único de Víctimas-UARIV, a 01/02/2016) y muchas otras que vendrán a abrirse nuevos rumbos en la ciudad, una vez concluya el actual proceso de paz. No puede ser que en los únicos lugares donde las víctimas se puedan ganar la vida en la capital de Colombia sean las calles y los semáforos. Comprometámonos a fortalecer la institucionalidad, inversiones y acciones necesarias para ofrecer a esos compatriotas oportunidades de reintegración socioeconómica y laboral y soluciones de vivienda digna, que son las dos prioridades que la Ley de Víctimas pide a los gobiernos locales cofinanciar.

6. No perder lo alcanzado e incrementar logros en otros temas que nos unen en vez de usarlos para dividirnos más.
En otros temas claves de la ciudad como salud, educación, primera infancia, uso de la bicicleta y seguridad hay menos encono y división. Tenemos que lograr mantener y producir mayores resultados en esos campos, en vez de convertirlos en nuevos campos de batalla polarizante. Celebramos y acompañamos la prioridad dada a temas como prevención del embarazo adolescente, lucha contra el machismo y construcción de nuevos referentes de masculinidad, atención integral a nuestros niños de 0 a 5 años, promoción al uso de la bicicleta y espacios para el peatón.

En educación estaremos atentos para que la ciudad siga siendo líder en innovaciones educativas como la jornada única orientada al aprendizaje en áreas cognitivas y de formación integral y centrada en potenciar los intereses de los estudiantes. También en los programas de educación ciudadana, bilingüismo, educación inicial y formación docente de excelencia, que han merecido reconocimientos internacionales y apoyo de las familias, los jóvenes y los maestros con mayor liderazgo. Enhorabuena el Plan de Desarrollo, a través de su concepto de ciudad educadora, se compromete a mantenerlos. La continuidad de esas iniciativas depende de que se asignen los recursos y el talento humano que requieren.

En salud el enfoque comunitario de prevención y atención primaria debe seguir siendo prioritario. En ello y en la gestión hospitalaria, la ciudad había mejorado en los últimos años. No obstante, el 44% –según la última encuesta de Bogotá Cómo Vamos- percibe que su derecho a la salud no está garantizado lo cual nos obliga a seguir mejorando en este tema.

Nos preocupa el anuncio de usar APP para servicios sociales. Las APP son herramientas útiles para desarrollar infraestructura que puede generar retornos privados, y de hecho en esta propuesta sugerimos su uso. Pero las APP no son una panacea, mucho menos para servicios sociales no rentables, cuya prestación y calidad infaliblemente requieren subsidio y garantía de prestación y financiación pública.

La creación de la Secretaría de Seguridad y Convivencia es una buena noticia y fortalecerá las herramientas institucionales, inversiones y coordinación con la Policía y demás autoridades para asegurar el derecho a la vida, tranquilidad y convivencia que reclaman los bogotanos. Debe enfocarse en la prevención, persecución y judicialización eficaz del delito con resultados medibles y sostenibles. Hacemos un llamado a mantener un lenguaje y actitud más serena y respetuosa con la legítima protesta social. Criminalizar y descalificar la protesta social no es el camino. Más aún cuando es previsible que dicha protesta crezca en intensidad y volumen para atender las enormes demandas represadas de inclusión social, económica y política que tiene nuestro país.

Los desafíos de Bogotá, la región de la Sabana y Cundinamarca son enormes. Como nuestra voluntad de contribuir a que no sólo cese la violencia en el país sino la ira y polarización en Bogotá. Ponemos estos temas y propuestas sobre la mesa y estamos listos a participar de un debate amplio y constructivo que conduzca a una Bogotá y región mejor para todos.

Cordialmente,

Angélica Lozano
Antonio Sanguino
Carlos Vicente de Roux
Claudia López
María Fernanda Rojas
Oscar Sánchez

 

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